Claves para la felicidad familiar

¿Cuándo ir a terapia familiar? Las claves para crear un vínculo feliz

La terapia psicológica no solo es un valioso recurso que permite a los individuos afrontar de manera saludable diversas situaciones personales y posibles trastornos mentales. Además, la terapia familiar es un servicio psicológico de suma importancia que se encarga de atender a los conflictos y problemas comunes que afectan las relaciones entre los miembros de la familia. Por ello, en esta ocasión tenemos la oportunidad de conocer algunas de las principales señales y alarmas que indican la necesidad de acudir a un psicólogo familiar.

Aunque muchos no lo crean, la terapia familiar es uno de los servicios psicológicos más demandados del sector, especialmente en los últimos tiempos a raíz de la crisis sanitaria. La permanencia en el hogar de todos los miembros de la familia durante largos periodos de tiempo es un contexto que contribuye al surgimiento de mayores conflictos en casa.

En un momento dado, la familia puede experimentar una profundización de los pequeños problemas de la cotidianidad, perdiendo así el equilibrio y la ruptura de la comunicación. Como siempre hemos escuchado, la comunicación es un pilar fundamental dentro de la convivencia familiar, por lo que es un punto esencial a trabajar en la terapia familiar.  

¿En qué momento es necesario ir a terapia familiar? Principales señales e indicios

Antes de conocer las principales señales que reflejan la necesidad de solicitar los servicios profesionales de un psicólogo familiar, es necesario realizar una aclaratoria: los problemas familiares son situaciones extremadamente comunes que suelen presentarse en un mayoritario porcentaje de núcleos familiares de todo el mundo.

Sin embargo, existen conflictos que se caracterizan por su poca relevancia, intensidad y permanencia en el tiempo. Son problemas leves que no afectan la salud mental de los miembros de la familia y permiten mantener una “normal” convivencia familiar.

Por el contrario, existen otros tipos de situaciones poco saludables que afectan la unión y los vínculos familiares. Son estos los escenarios que se mencionan a continuación, ya que la gravedad y dificultad de los problemas requieren de un especialista en psicología familiar.

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  • Dificultades emocionales en miembros de la familia

Los estudios psicológicos han demostrado la necesidad de incorporar a la familia a la terapia cuando uno de sus miembros padece conflictos y dificultades emocionales. La terapia individual pierde efectividad cuando el entorno más próximo al paciente, la familia, no es incluido en los tratamientos.

Uno de los principales motivos de ello es la incapacidad de la familia, por sí misma, de comprender los problemas y dificultades emocionales de uno de sus miembros. De esta manera, la familia se convierte en un obstáculo, y no un medio, para ayudar a resolver los conflictos personales de uno o varios de sus miembros.

Por este motivo, las sesiones individuales con el psicólogo deben ser acompañadas por terapias familiares que proporcionen a los miembros del núcleo las herramientas necesarias para ayudar al individuo.

  • Divorcios y separaciones de la familia

La terapia familiar no implica necesariamente la existencia de un matrimonio de por medio. Con ello en mente, es necesario destacar que una de las situaciones más comunes que pueden requerir de la intervención de un psicólogo familiar son los divorcios.

Un trámite extremadamente común en países como España, donde el 70% de los matrimonios terminan en divorcios. Sin embargo, cuando existen hijos de por medio, la separación puede traer consigo problemas emocionales que pueden afectar la salud mental y el comportamiento de los jóvenes.

Tanto los niños, como los jóvenes que entran a la adolescencia, pueden verse afectados psicológicamente por los divorcios, y los acostumbrados conflictos y hostilidades entre los padres. Por ello, una de las mejores maneras de afrontar saludablemente un divorcio, junto a todos los cambios que implica, es acudir a la terapia familiar.

  • Dificultades en la comunicación

La falta de comunicación, o la deficiencia de la misma, es un problema que puede afectar considerablemente la convivencia familiar. Cuando los jóvenes llegan a la adolescencia, por ejemplo, las comunicaciones entre los miembros de la familia sufren severas complicaciones, ya que los códigos comunicativos cambian con la edad.

Una comunicación deficiente entre los miembros de la familia puede traer consigo graves problemas de convivencia  en el hogar, donde los jóvenes suelen ser los más afectados. En este caso, la terapia familiar es un valioso recurso que tiene la capacidad de ofrecer a todos los miembros de la familia las herramientas adecuadas para mejorar la comunicación.

La terapia psicológica es un medio que permite a la familia comunicar los problemas y conflictos que impiden el desarrollo de una sana convivencia.

  • Trastornos psicológicos y problemas de adicciones

Finalmente, una de las situaciones más importantes por las que es necesario buscar ayuda en la terapia familiar son los problemas de adicciones o trastornos psicológicos en uno de los miembros de la familia. La incorporación de la familia ante este tipo de contextos es imprescindible y de gran utilidad para el tratamiento individual del miembro de la familia.

En el caso particular de los tratamientos de adicciones, las terapias familiares ayudan y asesoran al núcleo con el objetivo de evitar estímulos que contribuyan al consumo. El entorno familiar es una influencia determinante en la voluntad del individuo para continuar y finalizar satisfactoriamente un determinado tratamiento psicológico.

El psicólogo familiar ofrece a la familiar la oportunidad de obtener asesoría profesional para saber cómo tratar y cómo comportarse adecuadamente para ayudar al individuo.

Cuándo es necesario acudir a terapia familiar

La terapia familiar mejora la comunicación y fortalece los vínculos

La terapia familiar es un recurso temporal que permite a la familia obtener las herramientas necesarias para mejorar la convivencia, y reducir la frecuencia y la intensidad de los conflictos. En este sentido, entre las principales claves para lograr mejoras en la comunicación familiar, se encuentran los siguientes puntos:

  • Reducir el uso de la tecnología en ciertos momentos del día
  • Realizar actividades de ocio compartidas
  • Fomentar los debates familiares
  • Promover las interacciones familiares

Conclusión

En la cotidianidad, existen múltiples momentos y ocasiones que pueden ser aprovechadas para impulsar la comunicación entre los miembros de la familia. La terapia familiar se encarga de promover el entendimiento y los puntos de coincidencia entre los miembros del grupo familiar con el objetivo de consolidar una relación feliz y saludable. 

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